La separación entre dientes, conocida clínicamente como diastema, se caracteriza por la presencia de espacios visibles entre dos o más piezas dentales. Aunque en algunos casos se percibe únicamente como una cuestión estética, desde el punto de vista clínico no todos los diastemas son iguales ni requieren el mismo abordaje.
La decisión de tratar un diastema debe basarse en su causa, su repercusión funcional y la estabilidad del resultado esperado.
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Por qué aparecen los diastemas
Los diastemas pueden tener distintos orígenes, entre los más frecuentes se encuentran:
- discrepancia entre el tamaño de los dientes y el tamaño del hueso,
- alteraciones en la forma o número de piezas dentales,
- inserción baja o anómala del frenillo labial,
- hábitos funcionales mantenidos en el tiempo,
- desplazamientos dentales progresivos en la edad adulta,
- o problemas en la mordida que generan inestabilidad.
Identificar la causa es fundamental, ya que el tratamiento dependerá directamente de ella.
Cuándo un diastema es solo estético
Existen situaciones en las que el diastema:
- no afecta a la mordida,
- no dificulta la masticación,
- no compromete la higiene oral,
- y no presenta riesgo de desplazamiento progresivo.
En estos casos, el tratamiento puede plantearse únicamente si el paciente desea una mejora estética, siempre que se garantice la estabilidad y no se comprometa la función.
Cuándo el diastema requiere tratamiento ortodóncico
El tratamiento suele estar indicado cuando el diastema:
- forma parte de una maloclusión más amplia,
- se asocia a desplazamientos dentales inestables,
- dificulta la correcta función masticatoria,
- favorece la retención de alimentos,
- o está relacionado con otros desequilibrios de la mordida.
En estos casos, la ortodoncia permite cerrar los espacios de forma controlada y restablecer una relación dental más estable.
Tratamiento del diastema: enfoque clínico
El tratamiento del diastema no se limita a cerrar el espacio visible. Debe tener en cuenta:
- la causa que lo origina,
- la posición de las raíces dentales,
- la relación entre las arcadas,
- el estado del hueso y de las encías,
- y la estabilidad del resultado a largo plazo.
En algunos pacientes, puede ser necesario combinar la ortodoncia con otros procedimientos para evitar recidivas.
Importancia de la estabilidad y la retención
Uno de los aspectos más relevantes en el tratamiento de los diastemas es la tendencia a la reapertura si no se controla adecuadamente la causa.
Por este motivo, tras el tratamiento es fundamental:
- planificar una fase de retención adecuada,
- corregir hábitos funcionales si existen,
- y realizar controles periódicos.
Cerrar un diastema sin asegurar la estabilidad puede dar lugar a resultados temporales.
Qué resultados se pueden esperar
Cuando el diastema está bien diagnosticado y correctamente tratado, es posible:
- mejorar la estética de la sonrisa,
- aumentar la estabilidad de la mordida,
- facilitar la higiene oral,
- y reducir el riesgo de desplazamientos futuros.
Sin embargo, no todos los diastemas pueden tratarse del mismo modo ni con las mismas expectativas, por lo que la valoración individual es imprescindible.
La separación entre dientes puede tener causas diversas y significados clínicos distintos. Un diagnóstico preciso es la base para decidir si el tratamiento es necesario y cuál es la opción más segura y estable en cada caso.